El liquen plano (LP) es el prototipo de las llamadas dermatosis liquenoides, y constituye una
enfermedad inflamatoria idiopática que puede afectar la piel y las mucosas. Al
parecer el nombre le viene de la semejanza de las lesiones con los líquenes
(echadle imaginación).
No es una enfermedad tan rara, aunque bastante desconocida. Se calcula una
prevalencia
de 0,22-1% (y de un 1-4% para las lesiones orales). Parece que no hay una
predisposición racial, y en cuanto a la edad de aparición, 2/3 de los pacientes
comienzan los síntomas entre los 30 y los 60 años, siendo muy rara en niños. En
un 10% de casos se ha observado una cierta agregación familiar.
Aunque la
causa es desconocida, se cree que el liquen plano
representaría un
daño autoinmune mediado por
células T a los
queratinocitos basales que expresan autoAg en su superficie. Uno de los
principales Ag implicados es el del
virus de la hepatitis C. La
prevalencia de virus C en pacientes con LP es 2-13 veces mayor que en los
controles (la asociación es más fuerte en las formas orales).
Otros posibles Ag son: vacuna de la hepatitis B, Helicobater pylori, amalgamas
(mercurio), etc.
Múltiples
fármacos
pueden originar erupciones indistinguibles de un LP idiopático. Los más
frecuentes son: captopril, enalapril, propranolol, metildopa, cloroquina,
hidroxicloroquina, hidroclorotiazida, sales de oro, ...
La lesión típica y característica del LP es una pápula aplanada pequeña, de
forma poligonal, de color violáceo, de superficie brillante y, en lesiones de
mayor tamaño, se puede observar un reticulado fino blanquecino denominado “
estrías
de Wickham”. Estas lesiones pueden agruparse, o formar placas más grandes.
Es característico del LP la presencia de prurito que puede ser muy intenso, y
el
fenómeno isomórfico de Köebner (la aparición de lesiones sobre
heridas o cicatrices) es muy característico de esta enfermedad.

Las zonas afectadas con mayor frecuencia son las superficies flexoras de los
antebrazos, dorso de manos, zona pretibial y maleolar.
Las mucosas (sobre todo oral, y en ocasiones la genital) pueden observarse en
más de la mitad de los pacientes con lesiones cutáneas (y pueden ser la única
manifestación de la enfermedad).
El
pronóstico depende de la forma clínica. Mientras las lesiones
cutáneas suelen resolverse en menos de un año en 2/3 de los pacientes (dejando
casi siempre una hiperpigmentación residual persistente), las formas orales e
hipertróficas tienden a cronificarse.
Pese a ser una enfermedad frecuente, existe muy poca evidencia respecto al
tratamiento
(dificultado en parte por la tendencia a la remisión espontánea con el paso del
tiempo). Una vez descartados los fármacos, el tratamiento de las formas
cutáneas suele empezarse por
corticoides tópicos de potencia media-alta.
En casos resistentes, corticoides sistémicos,
etretinato o
fototerapia.
Otros posibles tratamientos son los inhibidores tópicos de la calcineurina,
metotrexato, micofenolato o
ciclosporina, siempre valorando la relación
beneficio-riesgo para cada paciente.
En el caso de
Juan Antonio , lo derivamos a nuestro dermatólogo de referencia,
siendo diagnosticado de
liquen plano,recibiendo tratamiento con corticoides orales durante 2 meses, apareciendo en su evolución lesiones en
mucosa oral con persistencia de las lesiones dérmicas durante varios meses, iniciando tratamiento con Ciclosporina con mejoria relativa en la actualidad.
Por cierto, la serologías de
virus C fue negativa.